Para mí, escribir sobre danza ha sido una forma de documentación. Cada texto es siempre un intento de capturar verbalmente algo que se ha evaporado físicamente. El requisito de documentarse por escrito se ve cuestionado por el acceso visual que ofrecen las transmisiones en vivo de ArtStreamingTV de algunas de las piezas del festival de este año. Esto permite, sorprendentemente, que muchos tengan una experiencia personal, aunque mediada, de una performance. En este contexto, este hito técnico cuestiona mi trabajo como escritora.
Los momentos más importantes del Spring Forward de este año fueron las conversaciones que compartí entre desfiles: caminando del Mercat de les Flors a Graner, por ejemplo, o en el vestíbulo del hotel o en el ascensor. Sentí una conexión con otras personas, independientemente de su origen. Hablar de danza se convirtió, en última instancia, en hablar de todo lo importante. Ver más de veinte desfiles en menos de tres días creó una nueva rutina de observación. Me sentaba junto a otro escritor, viendo el desfile juntos sin interactuar. Después empezábamos a hablar enseguida, pero normalmente sin concentrarnos en lo que acabábamos de ver. Cada obra era, en realidad, una plataforma para nuestras reflexiones sobre otras cosas.
Esta nueva rutina también expuso un nuevo conjunto de convenciones. Tras hablar con todos los demás escritores, me queda claro que la escritura crítica sobre danza ya no se centra en el gusto subjetivo del crítico. Esta idea de un sentido artístico más profundo se ha visto contaminada por el interés compartido por comprender diferentes puntos de vista y por una necesidad más básica de debate. Ahora tenemos la opción de documentar conscientemente cada pieza desde nuestra propia realidad emocional individual.
Por ejemplo, el de Luís Guerra FOG Fue dramatúrgicamente agotador para muchos espectadores, pero a mí me pareció monumental. Lo que me pareció notablemente hermoso en la pieza, algunos espectadores lo consideraron ofensivamente arrogante. Expresar nuestras diferencias en FOG Provocó varias conversaciones sobre las convenciones de la danza y la estética en general; ya no hablábamos de una obra en particular. Spring Forward también sirvió como una plataforma necesaria para acercarme a los propios artistas, quienes siempre estuvieron abiertos a hablar tanto de su propia obra como de mi experiencia al respecto.
Para mí, ver bailar siempre es una experiencia íntima. Esta sensación de intimidad instantánea se intensifica aún más con... Springback Academy, donde compañeros escritores pasan de ser desconocidos a amigos lejanos. La cámara puede captar una perspectiva objetiva de una actuación, pero no puede documentar una experiencia. No puede captar las discusiones que giran en torno a una obra, creando poco a poco un universo vocal propio. Por eso la escritura es el alma paralela de la danza y una expresión de pensamiento y emociones en todo.


