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Springback Academy es un programa tutelado para futuros escritores de danza en Aerowaves'Festival Primavera Adelante. Estos textos son el resultado de esos talleres.

Ahora que no somos demasiado viejos todavía – Jesús Rubio Gamo

Bailarina borrosa con los brazos extendidos en el escenario.

Ahora que no somos demasiado viejos todavía – Jesús Rubio Gamo

Profundamente dramático y emotivo, el solo de Jesús Rubio Gamo es un viaje íntimo y grandioso a través del tiempo. Las conmovedoras y emotivas melodías de piano de Ryuichi Sakamoto resuenan armoniosamente con el movimiento hipersensible de Gamo. Las poses clásicas se transforman en inclinaciones y un flujo lírico, al estilo de Limón, y todo se sinergiza para que esta persona encarne todo un cosmos de nostalgia, melancolía y valentía por el futuro. La coreografía de Gamo oscila entre una improvisación aparentemente espontánea, guiada por la música, y un estilo bien definido y altamente expresivo, marcado por movimientos circulares, ágiles y repetitivos, suaves giros del torso y un ritmo impresionante. Sin embargo, a pesar de todo su virtuosismo, esta danza es sustancialmente personal y autorreflexiva, como una página arrancada de un diario. El final es emotivo, dejándome con la duda de si fui incluido en su catarsis esotérica y si el resultado habría sido el mismo si se hubiera utilizado una música diferente, menos sentimental.

Atrapado en una parábola de luz, el hombre calvo y descalzo, con elegantes pantalones deportivos negros, exuda una urgencia imperiosa. Este sensualista y prestidigitador, a la vez magnético y repulsivo, ocupa territorio tanto público como privado. Una serie de gestos presagian una gama de estados, desde la invitación hasta la irritación. Se chupa los dientes, balancea los brazos, articula palabras en voz baja o expulsa un grito. En un paroxismo de indecisión, sacude su cabeza desdibujada de un lado a otro. A pesar de alguna que otra pirueta rápida, estiramiento o tambaleo giratorio, la actuación de Jesús Rubio Gamo tiene menos de coreografía que de búsqueda de catarsis terapéutica por parte de un ser frustrado por su incapacidad para comunicarse. Mezclando éxtasis, dolor ostentoso y afectación, es una especie de acto de autoexhibición de la muerte del cisne. Pero solo puedo soportar tanta angustia, bloqueada e hiperarticulada, sobre todo cuando va acompañada de la música manipuladora de Ryuichi Sakamoto (trémula, en cascada, implorando compasión). No me sorprende que termine en lágrimas.