Durante una discusión sobre el Festival Spring Forward de este año, en preparación para nuestra sesión de 'Temas críticos', surgió la siguiente pregunta: "¿Hemos llegado al límite de lo que podemos decir con la danza?" La pregunta se refería a la multitud de Aerowaves Piezas en las que el texto desempeñaba un papel fundamental. El problema planteado era que los artistas de danza, en lugar de usar el movimiento, recurrían al lenguaje para transmitir su obra. Una explicación sería que habían perdido la confianza en la capacidad de la danza para comunicar su mensaje, posiblemente porque lo que querían transmitir era demasiado denso, demasiado político o demasiado complejo. Un pensamiento bastante deprimente, ¿no creen?
Por el contrario, encontré ese texto en el de este año. Aerowaves Las piezas se utilizaron de forma muy imaginativa y vanguardista. Por ejemplo, la pieza de Chiara Bersani, Buscando unicorniosLa performance de Bersani está acompañada por una hoja de papel adornada con prosa. El texto comienza como un breve relato biográfico y se desvía hacia reflexiones bellamente formuladas sobre el deseo y el suspense. Termina con las palabras «Te esperaré aquí» y se despide: un gesto que funciona bien en paralelo con la pose seductora que adopta, con el cabello largo y suelto, en el centro de la sala. Es como si el texto estuviera en tensión con la performance y, por lo tanto, abriera otra vía de interpretación.
En su trabajo de estilo conferencia-performance, El oro puro se está filtrando de mí.Renata Piotrowska-Auffret usa el lenguaje para referirse a un punto diferente en el tiempo y el espacio, permitiendo a su público viajar. A mitad de su discurso, desde detrás de un pedestal, afirma: «Estaba en el estudio, haciendo esto» y procede a demostrar su investigación del movimiento. Aunque literal, utiliza el texto para enmarcar la performance y luego rompe el marco establecido con la danza. El texto y el movimiento constituyen dos caras de su experimentación con la forma.
Nueva creación La obra de Filipe Pereira y Teresa Silva comienza con una ingeniosa disección de una frase. Los dos intérpretes recorren el escenario con rapidez, con pantallas de proyección, captando las palabras que les proyecta el proyector. Su conversación depende no solo de las frases, sino también de su capacidad para alcanzarlas a tiempo. Su movimiento es fundamental para hacer visibles las palabras. La función de las palabras no es solo proporcionar la base conceptual de la pieza, sino también el ritmo y los patrones de movimiento. La presentación del texto se convierte en un acto físico, y las palabras se utilizan como bloques de construcción.
Así que, ¡no todo está perdido! El uso del texto en la performance, desde la perspectiva de la danza, está demostrando ser una nueva y emocionante transición. Los bailarines no utilizan el texto como actores o creadores teatrales, quienes tradicionalmente memorizan un guion completo antes incluso de subir al escenario. Tampoco asimilan la práctica de los poetas, quienes en las lecturas de poesía en vivo se preocupan más por el lenguaje en sí que por su expresión. Más bien, toman decisiones que se originan en una práctica corporal, y el resultado está dando lugar a nuevos y emocionantes descubrimientos. No es que la danza, como medio, se quede corta, sino que cada vez tiene más que ofrecer.


