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Springback Academy es un programa tutelado para futuros escritores de danza en Aerowaves'Festival Primavera Adelante. Estos textos son el resultado de esos talleres.

Engel – Marta Alstadsæter y Kim-Jomi Fischer

Bailarines realizando movimientos acrobáticos de elevación en el escenario.

Marta Alstadsæter y Kim-Jomi Fischer, Engel. ©Alexander van den Linden

Algunas actuaciones irritan y echan sal en las heridas abiertas de nuestra sociedad. Otras intentan curarlas poniéndoles tiritas. Engel pertenece a la segunda categoría: no es demasiado exigente ni doloroso. Al contrario, te hace bien. Cuando aparece como un fantasma, Marta Alstadsæter está de pie sobre los hombros de Kim-Jomi Fischer. Ligera y suave, no pone un pie en el suelo hasta que lo decide. Con una sensación de asombro, el dúo encuentra su imagen distorsionada en una tira de tela que parece un espejo. Las leyes de la física no los incomodan demasiado. Flotan. Están enredados. Se usan mutuamente como escaleras; los brazos de uno prolongan las piernas del otro. Este cortejo aéreo no altera nuestra realidad, pasa como una caricia. Engel explora lo que dos cuerpos acrobáticos pueden hacer: una danza dulce, coqueteando con el virtuosismo.

“Sin consciencia no somos nada”. Suspendida en el aire, la acróbata Marta Altstadsæter se yergue, casi sin ser reconocida, sobre los hombros de la bailarina Kim-Jomi Fischer. Simplemente está ahí. Como la consciencia, como un ángel guardián (eso es lo que significa 'Engel'), quizás un alma. Quizás sea un lastre emocional que él descubre que no puede soltar ni desechar. Ella no puede estar sin él. Él no existe sin ella. Cuando finalmente se dejan ir, se siente un poco como morir. ¿Quizás así será, tu alma girando en el espacio por toda la eternidad mientras tu cuerpo se desmorona en el suelo? Dentro de un paisaje sonoro surrealista, la indudablemente extrema habilidad física de los intérpretes está enteramente al servicio de la creación de impactantes imágenes oníricas, dando cabida a la poesía de la codependencia.

Una mujer se yergue sobre los hombros de un hombre, mirando fijamente a lo lejos. Cuando ella se inclina hacia un lado, él se inclina hacia el otro, manteniendo el delicado equilibrio. Apenas ocurre nada, y aun así, el vínculo entre Marta Alstadsæter (Engels) y Kim-Jomi Fischer se siente a la vez real y abstracto, visual y tangible.

El circo contemporáneo ha aportado una poesía renovada a los espectáculos tradicionales en los últimos años, y Engel es una bienvenida incorporación al género. Alstadsæter, nacida en Noruega, y Fischer, un bailarín holandés, se valen de acrobacias cuerpo a cuerpo para retratar una relación más simbiótica que sentimental. Al principio, Alstadsæter se envuelve con fuerza alrededor de Fischer mientras este se mueve, como si fuera un padre o un cuidador metafórico. Esta narrativa se diluye en la segunda mitad de Engel, y la tensión disminuye como resultado, pero el dominio escénica que ambos poseen es un buen augurio para su colaboración.