Todo aquel que está lejos de su origen.
Busca el momento del reencuentro con él.
Rumi dice que cuando las personas se separan de su origen, siempre buscan la manera de regresar a él. La danza es una de las maneras que les ayuda a lograr esta unidad y a sentir alegría y paz.
A la luz de este poema, durante el festival Spring Forward, presenciamos diversas actuaciones que nos transportaron a nuevos mundos. Cada danza, con su estilo y expresión únicos, resonó profundamente con la esencia de las palabras de Rumi. Los intérpretes, a través de sus movimientos, parecían emprender un viaje de regreso a sus orígenes, invitándonos a unirnos a ellos en su búsqueda de la unidad.
Como espectadores, no éramos meros observadores pasivos. Nos convertimos en parte del espectáculo, sintiendo el ritmo y las emociones que transmitían los bailarines. Hubo momentos en que la frontera entre los artistas y el público se difuminó, permitiéndonos sumergirnos más plenamente en la experiencia. Pudimos sentir la conexión de los bailarines con sus raíces y compartimos una sensación de alegría y éxtasis al presenciar su arte.
Algunas actuaciones incluso fomentaron la participación del público, haciéndonos sentir como participantes activos de la danza. Este elemento interactivo reforzó nuestra conexión con el festival, haciendo cada momento más memorable e impactante. El festival de danza, con su diversa gama de estilos y expresiones, encarnó verdaderamente el espíritu de la poesía de Rumi, ilustrando cómo la danza puede ser un poderoso medio de conexión y transformación.
Sin embargo, es importante reconocer que cada persona tiene gustos y preferencias diferentes. No todas las actuaciones resultaron atractivas para todos, y hubo momentos en que algunos bailes resultaron menos atractivos o incluso tediosos. La variedad de actuaciones hizo que, si bien algunas nos conectaran profundamente, otras no despertaran tanto interés. Esta diversidad de reacciones es natural y forma parte del encanto del festival, ya que ofrece algo para todos, incluso si no todas las piezas son del agrado de cada uno.
En muy poco tiempo, nos convertimos en una gran familia. La danza se convirtió en el tema central de nuestras conversaciones, desde que abrimos los ojos y nos reunimos para desayunar en el hotel, hasta los viajes en autobús entre diferentes ciudades y, finalmente, al regresar al hotel para escribir reseñas de todo lo que habíamos visto. Esta experiencia compartida de la danza nos unió más, creando lazos que trascendieron nuestras diferencias individuales.
Escribir críticas justas y constructivas fue uno de los aspectos más desafiantes del festival para mí. A menudo reflexionaba sobre cómo mis comentarios podrían contribuir a mejorar las actuaciones. Los líderes de grupo nos guiaron pacientemente en este proceso, ofreciéndonos información y apoyo invaluables. Un momento particularmente inolvidable fue la presentación animada de PowerPoint que usaron para ilustrar los puntos clave, la cual me dejó una huella imborrable. El festival Spring Forward se convirtió en una plataforma para que los artistas intercambiaran ideas y crecieran juntos. Extraño profundamente cada momento.
En general, el festival fue un vibrante tapiz de expresión artística, que reflejó las diversas maneras en que la danza puede llegar al alma. A pesar de los ocasionales momentos de desconexión, la experiencia en general fue enriquecedora, brindando una apreciación más profunda del arte de la danza y su capacidad para unir, inspirar y transformar. Las conversaciones, las críticas y los momentos compartidos de contemplación hicieron del festival una experiencia inolvidable, fomentando un sentido de comunidad y una pasión compartida entre todos los participantes.


