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El texto original en inglés es la única fuente definitiva y citable.

Springback Academy es un programa tutelado para futuros escritores de danza en Aerowaves'Festival Primavera Adelante. Estos textos son el resultado de esos talleres.

Gush es genial – Producción Xx

Artistas con confeti y pistolas de agua en el escenario.

Gush es genial, de Production Xx. © filipf.oto

Las luces se encienden con música funky mientras una primera fila de cinco artistas inicia una marcha inexorable hacia el escenario. Lentamente, extraen objetos al azar de los pliegues de sus trajes, tirándolos al suelo sin contemplaciones: un guante, una muñeca de juguete, un libro, una cinta, una bolsa de plástico, una botella. El aparente absurdo provoca la risa del público, pero las expresiones faciales de los artistas son de una seriedad absoluta. A medida que avanzan, los objetos se vuelven más grandes y extraños: el contenido de una maleta, la propia maleta, un perro mecánico.

El sonido del agua y una sirena nos transporta al océano. Un superremolque se une a la pila de escombros, y oímos a niños jugando en la playa, una feria y fuegos artificiales. Hasta que, poco a poco, la cacofonía se transforma en disparos y explosiones.

Al llegar al escenario, los bailarines se precipitan de cabeza hacia la oscuridad. Ya nadie ríe. En cambio, nos vemos obligados a reflexionar sobre una sociedad empeñada en su propia destrucción.

Greta Bourke

La portada de un álbum que representa a cinco chicos geniales de Production Xx cobra vida y avanza lentamente, guiados por un paisaje sonoro urbano y vacío. Vestidos con abrigos extragrandes, los artistas avanzan con un claro sentido de dirección —hacia adelante—, hacia el que, inconsciente pero inevitablemente, se empujan mutuamente. 

Poco a poco, pero con firmeza, se abrazan mientras revelan numerosos objetos cotidianos ocultos en sus disfraces. Desde fruta y papel, pasando por bolsas de plástico, crema batida y una pistola de agua, cada vez se acumulan más trastos. Es como si los personajes de El club del desayuno se embarcan en su caminata hacia el fin del mundo en 2025. 

La cámara lenta crea un contraste intrigante e inexplorado con el peso de la basura que cae por gravedad. La pandilla de Gush is Great alcanza la línea de cruce prevista.

La pregunta sigue siendo: ¿estamos ellos y nosotros realmente preparados para dar otro paso?

Kärt Koppel

Cinco figuras con ropa extragrande en blanco y negro se encuentran ante nosotros, ligeramente agotadas, con la mirada perdida en la distancia. No desentonarían en un club berlinés ni en una película de terror postapocalíptica.

Se dirigen hacia el público a cámara lenta, como protagonistas que dejan atrás una explosión en una secuencia dramática. La explosión, sin embargo, aún no ha llegado.
De sus mangas, bolsillos, perneras y pechos emerge la metralla de nuestra era moderna. Es un torrente aparentemente interminable de recibos, latas, libros, una muñeca Barbie, un cachorro robot y un botiquín de primeros auxilios, coronado con un paquete de harina derramándose de sus manos lánguidas.

La escena, al estilo de los Looney Tunes, se desarrolla sobre un paisaje sonoro cada vez más intenso, que va desde la música hasta el chapoteo de las olas en la orilla y una feria, y hasta tambores bélicos. La cruda yuxtaposición deja al descubierto el mundo desorganizado en el que nos encontramos.

Parte comentario sobre la ansiedad generacional, parte confrontación irónica, Gush es genial Logra mucho con muy poco. Al caer de bruces al llegar al borde del escenario, los intérpretes garantizan que la pieza —compacta, concreta, breve y dulce— se eleve.

Zala Julija Kavčič

Gush es genial, del grupo francés Production Xx, posee el encanto cinematográfico de las películas de acción, con personajes duros y la capacidad de mantenerte pegado a la pantalla, o, en este caso, al escenario. Pero en lugar de escenas extravagantes y trepidantes, logra su efecto mediante gestos lentos y microscópicos.

Los cinco artistas caminan en fila hacia el frente del escenario, dejando caer objetos de sus bolsillos y chaquetas. Una lata rota, un cuaderno, una muñeca Barbie y una zanahoria se amontonan en el suelo. Quizás pensemos en consumismo y desperdicio, pero el contraste entre este extraño vertedero y las caras serias del elenco nos hace reír.

Estos cómplices actúan con sutileza, pasando objetos de un lado a otro sin que nadie se dé cuenta. La banda sonora añade variedad a una atmósfera distópica que, por lo demás, es impecable: desde pop británico hasta románticos ambientes franceses, desde el canto de los grillos hasta tiroteos y gritos. La lentitud, como se ve, puede ser divertida, profunda e inteligente. Al final, uno termina exclamando: ¡es simplemente genial!

Marta Buggio