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Springback Academy es un programa tutelado para futuros escritores de danza en Aerowaves'Festival Primavera Adelante. Estos textos son el resultado de esos talleres.

Volvamos al baile – Inka Romaní

Una figura llamativa se alza bajo letras grandes sobre un fondo azul oscuro. La iluminación dramática añade un aire de misterio y teatralidad.

Inka Romaní: Volvamos al Baile. © Fran Garófalo

Inka Romaní está obsesionada con el fandango de Ayora, una danza tradicional de la Comunidad Valenciana. Fusionando movimiento y conferencia performativa, Romaní explora su incapacidad para interpretar esta danza, reprimida durante décadas bajo el régimen franquista. En cambio, evoca otras coreografías que han oprimido el cuerpo femenino —la disciplinaria Sección Femenina— o lo han liberado, como la música rave contemporánea. 

Lo que realmente entorpece la actuación es su excesiva dependencia del texto. El ensayo expuesto sobre el escenario es lúdicamente autorreferencial, una crítica mordaz de las secuelas del fascismo, la misoginia e incluso la industria de la danza. Pero más que ilustrar, el texto desvía la atención del cuerpo en escena y de cómo este se enfrenta a su historia.

Volvamos al baile Lucha por escapar de soluciones fáciles, y el clímax —una fusión de castañuelas con una versión tecno de música folclórica— no aporta una nueva perspectiva interpretativa. La obra no regresa a la danza, sino que se sumerge en la textualidad. Aun así, tal vez necesitemos un poco de explicitud didáctica ahora que el fascismo vuelve a llamar a las puertas de Europa.

¿Qué efecto tiene el fascismo en los cuerpos? ¿Y el fascismo de la Guerra Civil Española en los cuerpos de las mujeres españolas? En su obra sin adornos Volvamos al baile, Inka Romaní plantea esta pregunta desde una un pasado embrujado. Con gafas de sol, una blusa negra abullonada, una falda que le cae recta por la espalda, calcetines blancos hasta las rodillas y un largo encaje rojo en cada brazo, Romaní realiza movimientos que solo se asemejan al fandango: amplios pasos de bolero, brazos largos de yoga, algunos saltos.

Censurado durante los 30 años del régimen franquista, el archivo de la danza tradicional Fandango de Ayora es utilizado por los romaníes para explorar las contradicciones de la historia, que se nos presentan a través de textos e imágenes de cuerpos de mujeres desfilando en manifestaciones políticas. El material de investigación es interesante, aunque dramatúrgicamente la obra resulta algo desubicada.

Un lugar de empoderamiento, su propio cuerpo se enciende cada vez que va. De vuelta al baile: vestida con un sostén rojo, toca las castañuelas que la historia no le arrebató.