Elige idioma

El texto original en inglés es la única fuente definitiva y citable.

Artistas en escena dramática con iluminación roja.

Rocío Molina: Grito Pelao

Dicen que mamá sabe más, pero ¿sabe cómo convertir eso en una actuación?

2 minutos

“Mi bebé ahora tiene el tamaño de un mango”, comenta divertido un niño. Rocío Molina“Tengo una aplicación que compara el feto con la comida”. El iconoclasta bailaora (bailaora de flamenco) confiesa que siempre ha deseado ser madre y que finalmente se quedó embarazada mediante FIV el 28 de marzo de 2018. Estrenada en el Festival de Avignon, cuando el feto tenía el tamaño de un aguacate, Grito pelao (Llorar a sangre fría) es un espectáculo efímero que morirá cuando Molina dé a luz. Se adentra en su cuerpo gestante para revelar sus miedos íntimos, sus dudas y, sobre todo, sus anhelos.

El espectáculo, al aire libre en Barcelona, ​​como en Avignon, comienza con Molina sentada en una silla tocándose el vientre, envuelta por el sonido de un latido, como si estuviera en el útero. Junto a ella brilla una pequeña piscina y, en el fondo, se proyecta un ecocardiograma fetal sobre la roca gigante de la montaña de Montjuïc. A partir de esta escena alegórica, el espectáculo se convierte en un diario personal: se convierte en una secuencia casual de anécdotas, diálogos, baile (baile flamenco) y música en vivo entrelazados con una dramaturgia defectuosa y superficial.

Cantante catalana Silvia Pérez Cruz Molina oscila entre los papeles de comadrona y narradora, mientras que la pequeña figura de la bailarina amateur Lola Cruz, la madre de Molina, aporta un aire fresco y adorable al escenario. El marcado contraste entre las energías de Molina y Pérez Cruz puede ser electrizante; el dinamismo ibérico de Molina estalla en llamas. zapateadoLa plástica voz mediterránea de la cantante y su presencia lánguida se esparcen como la nata, pero con demasiada frecuencia rompen ese hechizo cuando hablan o cuando hacen gags sin gracia.

Esta colaboración femenina desencadena imágenes conmovedoras, pero la ausencia de la figura paterna palpita amargamente durante toda la actuación: la cantante nos canta el poema de Sylvia Plath "Por un hijo sin padre", antes de que ella y Molina se derritan y se desplomen en el suelo. bailaora y su madre se abrazan, sus cuerpos esculpiendo una entrañable imagen invertida. piedadComo era de esperar, Molina finalmente se sumerge desnudo en la piscina.

En esta actuación exageradamente forzada, el relato de Molina se pierde en el egocentrismo, como si su anhelo le impidiera transformar el deseo individual en un grito universal.

Teatre Grec, Barcelona, ​​España. Fecha de revisión: 24 de julio de 2018.

Concepto original: Rocío Molina
Dirección de arte: Carlos Marquerie, Rocío Molina, Sílvia Pérez Cruz Dramaturgia: Carlos Marquerie
Coreografía: Rocío Molina
Concepto musical: Sílvia Pérez Cruz
Música y letra: Sílvia Pérez Cruz
Composición flamenca: Eduardo Trassierra
Diseño de espacio sonoro: Carlos Gárate
Espacio escénico: Carlos Marquerie (concepto y bocetos)
Antonio Serrano (diseño y materiales), David Benito (animación y proyecciones visuales)
Diseño de iluminación: Carlos Marquerie
Asistente de dirección y coreografía: Elena Córdoba
Diseño de vestuario: Cecilia Molano
Asistencia de vestuario: Esmeralda Dias, Emilia Ecay