In Primer recuerdoSiete bailarines deconstruyen los movimientos cotidianos al mínimo hasta que resultan extrañamente desconocidos, como repetir la misma palabra muchas veces. La funcionalidad de estos gestos se disuelve en secuencias repetitivas, estilo capoeira, de giros rápidos y patadas. En esta colaboración entre el coreógrafo Noé Soulier, artista visual Thea Djordjadze y músico Karl Naegelen, el paisaje es tan sencillo como familiar es el movimiento.
Tres paneles verticales dividen el escenario, llevando a los intérpretes entre la pared y la escultura. Montados sobre placas giratorias, permiten a los bailarines aparecer y desaparecer abruptamente en nuevas configuraciones. En sintonía, oscilan entre el combate y la amistad o un ejercicio de intercambio. Un intenso intercambio de instigaciones y persuasiones, a veces interrumpido por un testigo curioso que aprende por imitación, evoca pequeños ejemplos de asombro ante nuestros cuerpos en movimiento.
Los intérpretes son técnicamente hábiles, con numerosos saltos, puñetazos, volteretas y estocadas que a veces se complementan a la perfección entre sí, con la música o con la respiración de los bailarines. Sin embargo, con poco espacio para la construcción, me pregunto adónde nos lleva esta intersección de danza, artes visuales y música.
Cuando se tocan por primera vez en un entrañable dúo, surge algo humano. Pero el abrazo del dúo se ve bruscamente interrumpido por los bailarines restantes, que sacan lo que parecen placas de aluminio. ¿Debe evitarse a toda costa la progresión hacia gestos que transmitan una emoción inconfundible? Las placas de tamaño humano en diversas formas y figuras —algunas figurativas, otras no— ofrecen posibilidades intrigantes por sí mismas, con los bailarines plegándose dentro y fuera del fino material, dejando tras de sí esculturas marcadas por su ausencia corporal. Pero un hallazgo visual tan ingenioso se siente como un compromiso dramatúrgico, que subraya una falta interna de conexión y coherencia. Aunque a veces constituye una alianza única, esta exploración finalmente parece incierta en cuanto a lo que busca. ●
La Raffinerie, Bruselas, Bélgica
www.cndc.fr/es/noe-soulier/creations/first-memory
Concepción, coreografía: Noé Soulier / Con: Stéphanie Amurao, Lucas Bassereau, Julie Charbonnier, Adriano Coletta, Meleat Fredriksson, Yumiko Funaya, Nangaline Gomis / Música creada y grabada por el conjunto Ictus: Tom de Cock (percusión), Pieter Lenaerts (contrabajo), Aisha Orazbayeva (violín), Tom Pauwels (guitarra), Jean-Luc Plouvier (piano), Paolo Vignorelli (flauta) / Escenografía: Thea Djordjadze / Vestuario: Chiara Valle Vallomini / Luces: Victor Burel / Producción: Cndc – Angers / Coproducción: Kunstenfestivaldesarts, Montpellier Danse, Les Spectacles Vivants – Centre Pompidou, Festival d'Automne à Paris, La place de la danse CDCN Toulouse/Occitanie, Theatre Freiburg / Con el apoyo de: Dance Reflections by Van Cleef & Arpels


