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Bailarina contorsionada realiza una pose flexible en la sombra

Mei Chen, Yannis Brissot: Gota de cera muy pequeña

Un híbrido curiosamente críptico se transforma en un eco de la vida no arrepentida de un cantante

2 minutos

Curiosamente, Les Brigittines de Bruselas celebra un festival internacional anual cuando la mayoría de los teatros aún están cerrados por el verano. El programa presenta nuevos talentos como Mei Chen y Yannis Brissot, bailarines de ballet afincados en Alemania. Al comienzo de su actuación, permanecemos en la oscuridad más tiempo de lo habitual; una serie de diminutas luces LED en el zócalo iluminan el suelo vacío desde la derecha. Entonces oigo un ruido de movimiento: ¿dónde están los cuerpos? Chen y Brissot se arrastran hacia las luces desde la oscura esquina izquierda; Brissot, vestido completamente de negro; Chen, con un vestido negro de lunares blancos.

Su viaje parece arduo pero se mueven como una criatura inseparable: uno se arrastra arrastrando al otro, y viceversa. Como en el cine mudo, sus movimientos son divertidamente más rápidos de lo habitual. Cuando apoyan las manos en el suelo con los codos doblados, sus antebrazos recuerdan a los moluscos; cuando Chen se mueve sobre el cuerpo de Brissot, son totalmente artrópodos. La música de fondo suena aún más ingeniosa, como una voz humana deformada e indescifrable. Se supone que no debemos entender un híbrido de molusco y artrópodo, ¿verdad?

Un viaje como una criatura inseparable. Una pequeña gota de cera por Mei Chen y Yannis Brissot

Cuando el escenario se ilumina, el híbrido se transforma en dos seres independientes. A veces bailan de forma similar, saltando como ranas, por ejemplo; otras veces forman un símbolo, como una "L" dormida, con Chen sentado sobre el pecho de Brissot, completamente tumbado. La coreografía se vuelve errática, pero la continua conexión emocional entre los bailarines la mantiene cautivadora. De repente, una melodía familiar comienza a fusionarse con la música de fondo: una canción de Edith Piaf. No es una referencia necesaria, pero desde que la tengo, no puedo dejar de pensar en Piaf en los rápidos y cortos pasos de los bailarines. Su emocionante voz enfatiza el efecto dramático, haciéndome creer que la voz humana deformada ha sido descifrada. Llega un final breve y nítido: dos cuerpos yacen bajo un foco, inmóviles. El sentimiento detrás de esta muerte en escena podría ser universal, como canta Piaf: no, no me arrepiento de nada.

26.08.22 Les Brigittines, Bruselas, Bélgica

Coreografía, interpretación: Mei Chen, Yannis Brissot
Música: Very Tiny Little Little Drop of Wax (Dario Wilmington), Non, je ne Sorryte rien (Édith Piaf)
Diseño de iluminación: Andreas Schmidt
Asistente coreográfico: Dario Wilmington