Desenterrar es una pieza de 4 horas que transforma extractos de canciones pop en lamentos con diez bailarines cantando, entre ellos la coreógrafa Jefta van Dinther.
Se tropiezan, se agachan, se arrastran entre nosotros sentados en el suelo, acarician las paredes, se hunden en el suelo o en sus cuerpos, buscan la proximidad y el tacto, se reúnen solo para dispersarse, mientras cantan repetidamente – de ABBA Cuando ya no estés ¿cómo podré siquiera intentar seguir adelante? A Lil Wayne Querido Señor, te llevaste a tanta gente mía, me pregunto por qué no te has llevado mi vida. – canciones ya interpretadas en versiones tristes y conmovedoras por Portishead y JJ.
El cuerpo es central en esta obra despojada: todo surge de él y gracias a él, tanto para los intérpretes como para el público: la presencia, el movimiento, la voz, el tacto, incluso la piel de gallina y las lágrimas. Centrados en su interior, los bailarines apenas establecen contacto visual directo; sin embargo, su presencia, proximidad y fuerza nos conmueven profundamente. A medida que los cantos nos inundan el cuerpo, sentimos como si nos elevaran del suelo.
A pesar de ser una obra delicada, ofrece la libertad de llegar y salir cuando se desee, cambiar de postura o retraerse en los pensamientos, creando un espacio íntimo de descanso colectivo, duelo, contemplación y alivio. Finaliza con una serie de mantras: entrégate / escúchate / cúrate / conocí tu alma / escucho tu alma / estoy cerca de tu alma.
En ese sentido, también trasciende la individualidad. Los bailarines se mueven con fluidez juntos como grupo: aunque a veces cantan solos, no hay solos. Sirven a algo más grande que ellos mismos y trabajan juntos para crear un sentido de pertenencia, un contrapunto a la soledad, un espacio para ser humanos, y nuestro dolor y empatía también se vuelven colectivos.
Estos tres elementos –la fragilidad del cuerpo, el espacio para el duelo y el descanso y el encuentro– responden a los tiempos contemporáneos de una manera simple, profunda e inflexible, creando una obra de una profundidad inusual. ●
Danza de Charleroi | La Raffinerie, Bruselas, Bélgica
Coreografía: Jefta van Dinther
Creado e interpretado por: Juan Pablo Camara, emeka ene, Leah Katz, Gyung Moo Kim, Leah Marojeviç, Dana Pajarillaga, Manon Parent, Roger Sala Reyner, Thomas Zamolo, Jefta van Dinther
Vestuario: Cristina Nyffeler
Entrenadora de voz: Doreen Kutzke
Coreógrafo asistente: Thomas Zamolo
Asesoramiento artístico: Gabriel Smeets, Maja Zimmermann
Fotografía y película: Jubal Battisti
Producción: Jefta van Dinther
Coproducción: Norrlandsoperan Umeå
Más información en jeftavandither.com


