Conocido por su Gran Bolero (Premio Max 2020 a la Mejor Producción de Danza), coreógrafa española Jesús Rubio Gamo regresó a principios de este año a Roma (Festival del equilibrio) para una de sus últimas piezas: Txalaparta. Creado por invitación para Kukai Dantza – una compañía residente en el País Vasco que encarga a coreógrafos de danza contemporánea la creación de obras en diálogo con la tradición vasca – la pieza está basada en el instrumento tradicional parecido al xilófono que da nombre a la pieza: la txalaparta.
Con palos de madera en las manos, los siete intérpretes, vestidos informalmente en tonos grises, golpean rítmicamente cuatro txalapartas ubicadas en las cuatro esquinas del escenario, evocando la lluvia que cae en un bosque, intensificando y acelerando sus ritmos. Simultáneamente, como bailarines y txalapartistas, animan el instrumento musical tradicional y permiten que su sonido resuene en sus cuerpos. Caminar con las manos extendidas propicia el contacto físico y el flujo continuo del movimiento busca y logra una mayor conexión entre los cuerpos. La energía del movimiento nunca muere; subiendo, bajando y volviendo a subir, se convierte en un diseño coreográfico que se acumula en elevaciones corporales, cadenas de manos, como en Matisse. la danza – y dúos ondulantes que trazan el símbolo del infinito a través de la toma de las manos. Pasos codificados como patadas, saltos y baterías de ballet, junto con chasquidos de dedos, buscan un mayor diálogo con la tradición de la danza vasca. Las emociones oscilan entre la tristeza y la felicidad a medida que la pieza avanza gradualmente hacia momentos extáticos donde la desnudez se transforma en liberación.
Gamo se embarca en un reto: fusionar la tradición con la danza contemporánea y trabajar con una compañía que tiene precisamente esta misión. Desprovisto de los trajes tradicionales y del propósito participativo y ceremonial del folclore vasco, la coreografía se despliega como un diálogo entre el movimiento y la música, compuesta por Aitor Etxebarria, que acompaña los sonidos de la txalaparta. El sonido de la percusión militar evoca la proximidad de la danza con las artes marciales y enmarca un enfoque coreográfico que subraya tanto la fuerza y la fisicalidad de los bailarines como su vulnerabilidad. Los pasos tradicionales y las formas colectivas se reelaboran en un proceso que se vuelve contemporáneo a través de su conexión con el pasado. Txalaparta conmueve al público por su sencillez y contundencia, y aunque puede carecer de la sensación transportadora de Gran BoleroEl experimento coreográfico resulta gratificante. ●
Visto en el Festival Equilibrio 2024, Roma, Italia
Gestión del proyecto: Jon Maya Sein
Dirección artística: Jesús Rubio Gamo y Jon Maya Sein
Coreógrafo: Jesús Rubio Gamo y elenco
Reparto: Alain Maya, Arantza Iglesias, Ibon Huarte, Izar Aizpuru, Nerea Vesga, Sua Enparantza, Urko Mitxelena
Composición musical: Aitor Etxebarria
Diseño de iluminación: David Bernués
Vestuario: Leire Santillán
Producción y coordinación de gira: Doltza Oar-Arteta
Administración: Elena García
Asistencia en Txalaparta: Aitor Beltrán
Asistencia técnica vocal: Imanol Elizasu
Equipo técnico: Acrónica Producciones
Producción: Kukai Dantza
Coproducción: Errenteriako Udala, Malandaine Ballet Biarritz, Victoria Eugenia Antzokia.
Instituciones colaboradoras: Eusko Jaurlaritza, Gipuzkoako Foru Aldindia, Etxepare Institutoa, INAEM, Laboral Kutxa


